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domingo, 5 de julio de 2020

EL MAL DE CORCIRA. Lorenzo Silva



Cada libro de Lorenzo Silva que recibo me produce una fuente de alegría que solo pueden entender quienes queden atrapados por la manera de comunicar de un escritor. Lo mismo da que se trate de un ensayo o de una novela, de un libro de viaje o un cómic. Eso sí, para que voy a ocultarlo, si se trata de una novela, y encima protagonizada por Bevilacqua y Chamorro, solo quiero que el mundo se detenga para poder sumergirme en su lectura.
Sí, sabía que el libro tenía que salir en abril y que la pandemia, como con muchos otros títulos, lo había retenido, pero lo que no esperaba era el volumen que iba a tener: ¡540 páginas! Y encima en tapa dura. La excitación al sacarlo de la caja solo es comparable con el placer de comenzar su lectura, de volver a encontrarme con una historia que, seguro, me iba a permitir participar en ella.
Para mi sorpresa descubro que de inmediato, desde la primera página la acción comienza de manera trepidante, con un acontecimiento que te hace apretar los dientes. Y pronto, como solo Lorenzo Silva es capaz de dibujar, los hechos devienen de manera totalmente diferente. No solo estamos ante el desarrollo de las pesquisas en busca de desentrañar un crimen, sino que estas se multiplican de manera incierta.
Para colmo el autor por fin nos acerca al pasado de Bevilacqua, a esos primeros pasos como Guardia Civil en el País Vasco en los años álgidos del terrorismo de ETA. Por medio de elipsis temporales el autor nos irá llevando a medida que avanza el libro del pasado al presente, de una narración de los acontecimientos sucedidos en la lucha contra ETA a la investigación que trata de aclarar el asesinato a golpes de un excondenado  por terrorismo en una playa de Formentera.
Veinticinco años, diez novelas, más libros de relatos, han tenido que pasar para conocer el pasado de Bevilacqua, para tener entre manos las novela más ambiciosa y extensa, en la que logra, como siempre, mostrar a la perfección el ambiente y los escenarios en que transcurre la novela, en el que da vida a un buen número de personajes que nos acercan a unos momentos concretos de nuestra historia más reciente y a tratar de señalar unas heridas que, poco a poco, pueden curarse. Lorenzo Silva, como nos tiene acostumbrados, no solo hecha mano del manual del buen narrador, sino que gracias a una completa documentación y el acercamiento a las personas que en ambos bandos vivieron los acontecimientos, es capaz de trasladarnos escenas, hechos y sentimientos. Aunque, no hay que olvidar que estamos ante una novela y siempre, por mucho que nos acerque a la verdad, esta está tratada de manera subjetiva.
Una novela impresionante, que no necesita imágenes impactantes (ni siquiera cuando narra atentados o acciones de la Guardia Civil se ensaña con la violencia que generaron) para lograr una historia llena de interés, que nos abre la mente, el pensamiento y los sentimientos del subteniente Bevilacqua y en la que volvemos a ver a la sargento Chamorro, a la cabo Salgado, a Arnau, Pereira... Pero también a otros y otras Guardias Civiles que cobran una importancia fundamental en las distintas investigaciones.
Por cierto, es de señalar el perfecto retrato que hace el autor de la importancia de las Guardias Civiles en la resolución de los casos, tanto en el pasado como en el futuro.
Ver otras obras del autor en este blog:  Los cuerpos extraños, La marca del meridiano.

jueves, 28 de agosto de 2014

LOS CUERPOS EXTRAÑOS. Lorenzo Silva



Son varios los meses que tengo junto a mí, casi sin tocar, Siete ciudades en África: historia del Marruecos español, como esperando el momento oportuno para penetrar en ese mundo del Magreb que compartimos Lorenzo Silva y yo, aunque en se refugie en el norte y yo lo haga en las arenas interminables del sur. Es como me costase acceder a esa parte del Marruecos que aún desconozco, como si me diese miedo aventurarme en un espacio poblado de recuerdos de abuelos y bisabuelos.
Pero claro, al buscar unos días el sol y el calor de las playas de Agadir (en un verano castellano en el que ambos han estado ausentes), no puedo evitar meter en la maleta la última novela del escritor madrileño, la última entrega de mis guardias civiles favoritos Bevilacqua y Chamorro.
Hay autores, y sus personajes, de los que no te puedes desprender, por mucho que escuches, leas o imagines un contenido de distinta calidad, sabes que no tardando vas a buscar en sus páginas las vivencias, aventuras, de quienes forman parte de tu propia memoria, como si los personajes ficticios se hubiesen hecho realidad hace tiempo. Tenía presente varias voces que señalaban que Los cuerpos extraños no era la mejor novela de la serie, que no estaba a la altura de las anteriores.
No voy a pararme a pensar, por que tampoco me importa, cuáles son los títulos por los que me decantaría, pero tengo que afirmar que este último título está a la altura de los mejores, que logra mantener, y en más de un caso superar, la atención en todo momento, que consigue que dibujemos en nuestra mente cada uno de los espacios en los que se mueven los protagonistas.
Serán estos, el brigada Bevilacqua y la sargento Chamorro, quienes nos lleven en volandas por sus propias indagaciones, que nos hagan partícipes de cada uno de sus movimientos y sus actos. Hasta tal punto que llega un momento en el que parecemos uno más del grupo y estamos esperando recibir las órdenes oportunas para entrar en acción.
No hay que olvidar la importancia que tienen los actores secundarios de la novela, en especial los guardias civiles Arnau y Salgado, ya que no solo nos permiten tener visiones diferentes de la historia, sino que cada vez más van aportando su sello personal.
Pero si algo destaca en las novelas de Lorenzo Silva, en especial las que pertenecen a esta serie, son los diálogos. El autor domina como nadie los enfrentamientos verbales, haciendo importante hasta la conversación más intrascendente, lo que conlleva una lectura ágil, divertida e imaginativa. Juegos de palabras, dobles sentido e ironía, se suceden con tal velocidad que el lector pasa de la diversión al asombro como lo hace de línea, invitando, en más de una ocasión, a frenar la lectura para deleitarse con las expresiones de los rostros de aquellos que van apareciendo.
Es cierto que la actualidad de los temas que envuelven las tramas de la serie son ya suficientemente atractivos, pero el instinto del brigada y la precisión de Chamorro hacen que las novelas sean algo más que relatarnos unos acontecimientos. Silva no se conforma, como por desgracia cada vez está más de moda, con jugar con la similitud de escenarios y personajes (lo cual no implica que no los busquemos), con dedicar buena parte del espacio narrativo a poner al lector en antecedentes basados en la realidad, sino que nos muestra un caso más al que tienen que enfrentarse los miembros de la Guardia Civil.
Una novela que seduce, como lo hacen los protagonistas, que atrapa, que logra ir más allá de lo narrado, que consigue implicarnos y para la que no necesitamos descanso alguno. Estamos ante esa lectura entretenida que nos hace sonreír, aislarnos de nuestro entorno y disfrutar de  cada una de sus páginas, mirando de vez en cuando hacia los lados esperando encontrar a cualquiera de los personajes que aparecen en ella.
Aunque quizá la mejor manera de definir Los cuerpos extraños es señalando que Lorenzo Silva vuelve a ser Lorenzo Silva, y que Bevilacqua y Chamorro siguen siendo los mismos.

miércoles, 6 de febrero de 2013

LA MARCA DEL MERIDIANO. Lorenzo Silva



No soy muy lector del Premio Planeta. Casi estoy por decir que tanto los premiados como los finalistas pasan ante mi sin pena ni gloria.
Pero claro, hay autores a los que les tengo fe ciega y cada una de sus publicaciones suponen un aire fresco al que no estoy en condiciones de prescindir. Así me sucedió hace dos años con Eduardo Mendoza y su "Riña de gatos" y me ha vuelto a ocurrir con Lorenzo Silva. Más si cabe tratándose de los mismos personajes que me han encandilado en las últimas novelas, la pareja formada por el brigada Bevilacqua y la sargento Chamorro y, como en su anterior entrega, el guardia Andreu.
Lorenzo Silva vuelve a ofrecernos una novela llena de intriga, que engancha desde la primera página, y vuelven sus personajes a penetrar de lleno en nuestra propia vida. Y es que Silva sabe, como nadie, crear unos diálogos certeros y veloces en los que nada parece callarse, llegando a reconocer el carácter de cada uno de ellos y esperar la fina ironía, la crítica apenas dibujada y, sobre todo, esa relación personal que les hace tan particulares. Todo ello sin olvidar, claro está, el propio desarrollo de la historia en la que se logra mostrar aspectos reales y reconocibles, desde la crisis que padecemos actualmente, la moral, las redes sociales, el problema de las autonomías, hasta la corrupción policial, pasando por el mundo de la droga, la prostitución o el blanqueo de dinero.
Una lectura para todo tipo de lectores y que a nadie dejará indiferente, pues en todas las novelas de la serie Lorenzo Silva sabe llevar el ritmo de la narración y dar rienda suelta a sus personajes, sin permitir que estos se escapen, creando una complicidad entre ellos y el lector que pocas parejas de la literatura española actual logran.