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miércoles, 17 de diciembre de 2014

EL FINAL DE SANCHO PANZA Y OTRAS SUERTES. Andrés Trapiello



No voy a decir que soy un apasionado del Quijote, conozco a varios que sí lo son y sus conocimientos sobre la obra de Cervantes en nada se parecen a los míos. Pero sí que me gusta su lectura de vez en cuando, leer el libro como lo que es, una novela de aventuras. Y hacerlo, además, sin seguir un orden concreto, simplemente abrir al azar un capítulo y comenzar su lectura como si esta fuese independiente. De hecho suelo marcar con una señal cada vez que leo un capítulo para comprobar cuántas veces lo he leído, así algunos tienen seis marcas mientras otros apenas indican dos lecturas.
La idea no es mía, no recuerdo bien quién me la enseñó hace muchos años, pero la he ejercido durante muchas noches de insomnio y debo reconocer que tiene un efecto perfecto, hasta tal punto que se ha convertido en esa lectura de la que no te cansas por muchas veces que acudas a ella.
Así que cuando Andrés Trapiello osó aventurarse en relatar los sucesos que acaecieron tras el fin de la novela, recogí el guante con la duda de si era o no buena idea intentar narrar lo que sucedía tras la muerte del Ingenioso Hidalgo. Para mi sorpresa todo olía a Cervantes, prosa, ritmo, actores, escenarios me volvían a mostrar las historias ya vividas, pero había algo más, ahora se se engrandecían algunos de los sucesos que ya conocía con nuevos y variados puntos de vista. Trapiello había conseguido revivir a los principales personajes sin apartarse nada del espíritu de su creador, con nuevas y singulares revelaciones sobre lo que acontece con los principales personajes una vez muerto Don Quijote.
Y ahora, cuando ya se habían quedado dormidos los ecos de aquella lectura, no así los creados por Cervantes que aún acompañan algunas noches, Trapiello nos regala otra nueva aventura en la que el recuerdo antiguo se convierte en una nueva ensoñación y una nueva aventura.
Pues son aventuras y divertimento lo que nos ofrece El final de Sancho Panza y otras suertes. Aventura por que seguimos el sendero que nos marca el escudero Sancho Panza, la sobrina Antonia, el ama Quiteria y el bachiller Sansón Carrasco. Y divertimento por que Sancho no cejará en el empeño de sacarnos una sonrisa, y si cabe alguna carcajada, de llenar de humor una lectura ágil y tan perfectamente encajada que demuestra bien a las claras la calidad literaria de Trapiello.
Sí, se vuelven a contar sucesos en los que Don Quijote fue el protagonista, acontecimientos conocidos o imaginados, ciertos o no, pero de los que en todo momentos somos conscientes que forman parte de la propia vida de Don Quijote. Pero hay algo más, a la prosa clásica, cervantina, que nos traslada a la lectura original, se le ha añadido la precisión de la modernidad, los guiños y juegos de quienes nos sentimos conocedores de un pasado, de una aventuras que se fortalecen ahora gracias a la memoria de quienes las vivieron y quienes las leímos.
Una novela adictiva, natural, en la que entramos con el pie derecho desde la primera frase y continuamos con el disfrute de ser nosotros mismos parte de la propia aventura, de una historia que parece no va a acabar nunca, por mucho el título nos quiera demostrar lo contrario. Trapiello lo ha vuelto a hacer, ha logrado que nos sintamos de nuevo compañeros de Sancho y su singular compañía.

viernes, 12 de diciembre de 2014

EL MONSTRUO DE HAWKLINE. Richard Brautigan



De Richard Brautigan apenas sabía algo más que el título de su obra más emblemática La pesca de la trucha en América (aunque la editorial Blackie Books ha publicado En azúcar de sandía y Un general confederado de Big Sur) y un rápido vistazo de su manera de escribir.
Pero claro, me encuentro con un título demasiado sugerente como para que pasara inadvertido. No tanto las primeras palabras del título como sí de "un western gótico" que, de inmediato, descubrí que pertenecían al título original. Para colmo el primer párrafo dejaba entrever que no el interior estaba a la altura:
"Estaban agazapados con su rifles en el piñal, observando cómo un hombre enseñaba a montar a caballo a su hijo. Era verano de 1902 en Hawai.", fue todo uno.
¿Un western gótico? ¿En Hawai? No pude evitar sentir ese conquilleo que aparece muy de vez en cuando y que suele augurar lecturas diferentes y señaladas,  libros que suelen contar algo más que una historia al uso.
Richard Brautigan construye un libro en pequeñas dosis, breves capítulos que nos van llevando de la mano por la trayectoria de Cameron y Greer, dos pistoleros que desde la primera página logran que nos pongamos de su parte. Dosis perfectas, ajustadas, como si cada palabra, cada párrafo fuesen necesarios, como si cada capítulo se hiciese imprescindible al unirlo al anterior y al posterior, como si cada uno se correspondiese con una inspiración o una espiración.
No hay duda que hay mucho de surrealismo, de situaciones descabelladas, hasta tal punto que raro será el capítulo, por mu breve que sea que no despierte por igual sorpresa y sonrisas. Brautigan logra la complicidad del lector con un humor que antes que buscar el golpe cómico o la risa fácil consigue crear un ambiente en el este sea tan imprescindible como lo son los distintos personajes.
Aunque sin duda alguna, el mayor logro de la novela radica en los silencios, en aquello que el escritor no ha escrito, en lo que el lector no ha leído y es que en la historia pasan muchas más cosas de las que se cuentan, hay imágenes sin explicaciones que se dibujan con una claridad que engrandece, aún más si cabe, la novela.
Y claro, todo lo consigue Brautigan con una prosa sencilla y un lenguaje nada complejo, con presentaciones y descripciones escuetas, dejando que sea el lector el que complete muchos de los escenarios y las situaciones. Una lectura ágil y sugerente que atrapa de principio a fin y que permite disfrutar de la lectura mientras se es partícipe de una aventura descabellada y entretenida.

viernes, 30 de mayo de 2014

UN VIAJE A LA INDIA. Gonçalo M. Tavares



Llevo años posponiendo un viaje a la India, así que no se me ocurría mejor manera de hacerlo que a través de un libro. Y cuál es mi sorpresa cuando descubro que el osado escritor, un portugués del que desconocía casi todo, había hecho el "viaje" en verso de Lisboa a la India. Tardé unos segundos en volver a la realidad (tuve que asegurarme, hojeando al azar varias de sus páginas, que no era una especie de introducción lo que estaba versificado), alguien se arriesgaba, en pleno siglo XXI a narrar una epopeya de esta manera tan peculiar y, lo que era más impactante, lo hacía en una editorial como Seix Barral.
No pude evitar buscar en la solapa quién era el autor del libro y tras descubrir en la contraportada lo que de él dijo José Saramago: "Ganará en Premio Nobel en menos de treinta años. Estoy convencido. No tiene derecho a escribir tan bien con sólo treinta y cinco años. Dan ganas de pegarle.", me lancé a la que esperaba iba a ser una nueva aventura literaria.
Y debo reconocer que fue mucho más que eso, pues desde los primeros versos me vi invitado a un juego literario del que aún hoy soy incapaz de apearme. No solo hay una relectura de la tradición con Os Lusíadas de Luís Vaz de Camoes, sino que el espíritu del escritor renacentista está presente en cada una de las páginas. Hay mucho de literatura, de Joyce, de Proust, de Goethe, de tradición y fábula clásica, pero todo con un aire actual que lo hace diferente, que logra que la epopeya tenga una paleta de color más cercana que la hace creíble y permite que el disfrute vaya agrandándose a medida que pasan las páginas.
Tavares maneja con soltura la ironía, dando a la palabra todo su valor, dotando al lenguaje todo su carácter evocador, señalando en cada ocasión qué verso, o versos, es el que el lector debería resaltar. No siente la necesidad de dar rodeos, su verso se ajusta a lo esencial, a mostrar a Bloom (que mejor Ulises), sus miedos y ansias de buscar la sabiduría, de dejar tras de sí la huella del pasado.
El autor portugués nos regala una novela en  verso que logra aunar lo clásico con lo moderno, lo oriental con lo occidental, lo espiritual con lo material. Y lo hace de tal manera que invita, o mejor dicho incita, a la reflexión, demostrando el humanista que lleva dentro y logrando que el lector se implique de una manera nada efectista, pero si comprometida con la propia literatura, con ese ritmo acompasado que es la poesía.
Un viaje distinto, que nos exige también poner los cinco sentidos para lograr que nade se nos escape, que merezca la pena el esfuerzo de prestar atención a cada canto, a cada verso, a cada palabra. 

martes, 27 de mayo de 2014

EL BILLETE DE UN MILLÓN DE LIBRAS. Mark Twain



Que Mark Twain es uno de los más importantes escritores norteamericanos es algo que nadie, en su sano juicio, puede poner en duda, incluso no dudaría un segundo en señalar su importancia a nivel mundial. Y es que la extensa narrativa no se ciñe únicamente a Las aventuras de Tom Sawyer  y Las aventuras de Huckleberry Finn (aunque ambos títulos merecen estar en los altares del Olimpo literario), sino que fueron muchos los textos salidos de su pluma. Por suerte en la actualidad, y en nuestro país, hay muchas editoriales que siguen apostando por textos, de todo tipo, del escritor norteamericano (de hecho al día siguiente de salir este título) al menos otro más buscó ubicación en las estanterías de las librerías españolas.
El billete de un millón de libras es un relato divertido, ingenioso, en el que Twain despliega todo su hacer literario y en que logra del lector esa complicidad que consigue que te sientas partícipe del mismo. Sí, recorres junto a Henry Adams los rincones más variopintos de Londres, te cruzas con los mismos personajes que él, e incluso llegarás a tener la tentación de orientar sus pasos hacia lugares que en ningún momento se mencionan en la novela.
Y es que Mark Twain tiene la extraña capacidad de imbuir al lector de la misma aventura que el protagonista, con la ventaja de no padecer en ningún momento de las penalidades de este, de llevarle de la mano por todos los locales y tugurios por los que camina el propio Henry. 
Además no somos ajenos a la faceta irónica del escritor, a ese especie de estudio de la capacidad del hombre por atacar la adversidad, por enfrentarse a esos momentos en los que todo parece derrumbarse. Para ello Twain no duda ni un instante de buscar el tono más caústico, donde la ironía no solo se encuentra en las descripciones, sino que será la fuerza fundamental de los diálogos.
Estamos ante una novela de lectura ágil, entretenida, que consigue que el rostro se vaya contagiando del estado de gracia del protagonista, hasta tal punto que se hará muy difícil esconder la sonrisa que parece se apoderará de nuestro rostro a medida que avance la lectura del libro.
Destacable es también la edición de Gadir, en especial de las ilustraciones de Marcos Morán, que consiguen que seamos conscientes de inmediato de los guiños que hace respecto al  cine y al propio autor de la obra. 
Un libro para saborear la literatura, el justo uso de las palabras para adecuar la  narración a lo que verdaderamente está sucediendo en la historia. Ni sobra ni falta nada, Twain logra, otra vez, un relato ajustado en su forma y en su fondo, consiguiendo que el lector se sienta invitado a compartir con el protagonista sus vivencias, narradas en primera persona, sus penalidades en una ciudad y una país que no es el suyo y como la fortuna puso en sus manos el medio para sortearlas.

martes, 18 de marzo de 2014

EL INCREÍBLE VIAJE DEL FAQUIR QUE SE QUEDÓ ATRAPADO EN UN ARMARIO DE IKEA. Romain Puértolas



A estas alturas todo libro que destila humor e ingenio que cae en mis manos merece, cuanto menos, que le preste una atención especial, que pierda cualquier tipo de pudor de penetrar en sus páginas. 
Es cierto que en muchas, demasiadas, ocasiones de inmediato descubro que más que gracia las "anécdotas" u "ocurrencias"  lo único que logran es que me entre cierta angustia que no decae ni siquiera cuando cierro el libro. Chistes fáciles, estereotipos banales, ritmo plano y desenlaces faltos de sorpresa suelen componer libros que parecen agotar el ingenio con el diseño de la portada y el título.
Pero claro, sucede que existe un nutrido grupo de narradores que logran no solo transmitir una idea y dar vida a unos personajes, sino demostrar que manejan el lenguaje con inteligencia, que sujetan el ritmo narrativo de principio a fin y, lo que es más importante, no se conforman con sacar una risa del lector, sino que apuestan a que este mantenga una larga sonrisa mientras dure la lectura.
Romain Puértolas no solo nos muestra un título sugerente y llamativo, sino que nos regala una trama original, en la que la ironía juega un papel fundamental, una ironía que busca la complicidad de quien participa en la historia como voyeur improvisado siguiendo las aventuras del "faquir" protagonista.
Y es que, es algo que hay que tener muy presente, estamos ante una novela de aventuras. Ingeniosa sí, llena de humor inteligente, también, pero una novela de aventuras de principio a fin en la que nuestro "héroe" nos transporta por unos escenarios sorprendentes, por muy reconocibles y cotidianos que nos parezcan.
Con una prosa ágil, vertiginosa, sin más pretensión que ser vehículo de los acontecimientos y el hecho de que Romain se haya ocupado personalmente de "españolizar" los nombres propios de quienes pululan por las páginas del libro, el autor logra que los lectores seamos espectadores de excepción en una sátira fantástica que ofrece, por encima de todo, un entretenimiento agradable e inteligente.
Una sátira que tiene el punto justo de crítica, de mostrar sin tapujos un tema tan sangrante como el de la inmigración ilegal. Pero hasta esto lo consigue de manera sobresaliente, llamando la atención del lector, pero sin que este pierda el tono divertido de la lectura. Lo que resulta mucho más eficiente que cortar de raíz la trama y tratar de moralizar de manera artificial.
Gracias Romain por invitarme a hacer este viaje -ya he comprobado que no me hacía falta un radiador para acompañarte a ti y Dhjamal Mekhan Dooyeghas-, por permitirme disfrutar de unos momentos llenos de complicidad y en los que la risa ha llegado a ser carcajada. Por cierto ¿seré de los pocos mortales occidentales que nunca ha estado en Ikea?.

jueves, 23 de enero de 2014

EL ÁRBOL DEL AHORCADO Y OTROS RELATOS DE FRONTERA. Dorothy M. Johnson




Quien no tenga presente ante este título la película protagonizada por Gary Cooper, María Shell, Karl Malden y Ben Piaza, no sabe lo que se pierde y, como mínimo tendría que plantearse, tras leer este libro, ver sin mucho tardar el filme.
Está claro que, al menos a mí y como sucedía con el anterior título de la Colección Frontera de la Editorial Valdemar Centauros del desierto, fue el recuerdo de la película la que me atrajo nada más tener el libro en mis manos. No leí el primer volumen de la mencionada colección, y de la misma autora, Dorothy M. Johnson, Indian Country, pero tengo claro que no tardaré mucho en hacerme con sus páginas. 
Y es que la autora sabe como nadie recrear los escenarios y los personajes del Lejano Oeste, pero dotando a sus relatos de una profundidad y una humanidad que nada tiene que ver con las novelas del Oeste a las que muchos nos acostumbramos. 
Sí, claro que hay armas, indios, frontera y sheriff, pero que nadie busque gran cantidad de tiros. Dorothy M. Johnson refleja perfectamente esos ambientes tantas veces observados delante de la gran pantalla, pero, por encima de todo, logra transmitir la psicología de los personajes que los habitan. Unos personajes que no se conforman con transitar por las páginas del libro contándonos su trayectoria en la propia historia narrada, sino que las relaciones entre ellos se va profundizando a medida que se avanza en cada uno de los relatos.
Con una prosa ágil, con frases cortas y un perfecto dominio de los diálogos, la autora nos traslada de inmediato a un universo en el que descubrimos con sorpresa que las mujeres y los niños tienen un protagonismo que no podíamos imaginar antes de comenzar la lectura.
Llamativo resulta que el relato que da título al libro, al contrario de lo que estamos acostumbrados, aparece en último lugar, lo que nos permite a los lectores recorrer un amplio camino antes de acceder, al menos, repito, en mi caso, al texto que nos atrajo a la lectura. "La hermana perdida", "La última bravata", "Bandido improvisado", El hombre que conoció a Bucksin Kid", "El regalo junto a la carreta", "Tiempo de grandeza", "Diario de aventura", "La historia de Charley" y "La squaw de la manta" preceden con maestría a "El árbol del ahorcado".
Seguro que si este libro apareciese ahora algún iluminado la señalaría de inmediato como "literatura de mujeres" no tanto por el sexo de la escritora, sino por el protagonismo que aquellas alcanzan en todas sus páginas. Un protagonismo de mujeres duras, luchadoras y, por encima de todo, supervivientes en un mundo hostil que parecía estar hecho solo para héroes masculinos.
Sí, El árbol del ahorcado fue el relato que me atrajo, pero los relatos precedentes están a su altura a pesar de su menor tamaño, aquel  con sus 117 páginas casi habría que tratarlo más como novela de breve que relato grande. No obstante debo decir que al leerlo muchas de las imágenes del cine han aparecido ante mí con una nitidez tan clara que pareciera más cine que literatura.

jueves, 28 de noviembre de 2013

EL COMPLOT DE LA MEDIA LUNA. Clive Cussler y Dirk Cussler



Seguro que hay muchos que pondrían en entredicho las excelencias de Clive Cussler, máxime cuando recibe la ayuda de su hijo, pero tengo bien claro que siempre es un buen compañero de viaje, sobre todo cuando los vuelos son largos y tediosos.
No voy a negar que en su día la portada ganó muchos enteros a la hora de elegir el libro, conjugaba al personaje más carismático de Cussler, Dirk Pitt y un entorno tan atractivo, al menos para mí, como Estambul. Casi la portada y la contraportada (me conformé con leer quien era el protagonista) lograron que escogiese este en vez de otros libros que hiciesen gala de intriga y entretenimiento por encima de todas las cosas. Aunque también tengo que reconocer que en su día dejé la lectura incompleta, no sabría decir cuál fue el motivo, pero seguro que intenté leerlo en un ambiente que no era el adecuado.
Es posible, en especial si alguien conoce a Pitt por primera vez, que estemos ante uno de los títulos del autor con la trama más rebuscada y llena de coincidencias, pues en esta aventura no solo será Loren, la esposa del protagonista quien participe de la trama, sino también sus hijos Dirk Y Summer. Demasiado rebuscado, es más que probable, hasta tal punto que hay momentos en que uno se siente incómodo por como se van encajando los puzzles.
Eso sí, Cussler (y su hijo) lo solventa de la mejor manera, evitando que el lector se aburra, con una acción trepidante, lo mismo nos da el escenario y los personajes que en ese momento aparezcan, todo ocurre ante nuestros ojos con la velocidad de vértigo necesaria como para que no perdamos tiempo alguno en pararnos a pensar nada salvo en lo que va a suceder a continuación.
Sí, es cierto que como buen narrador hay veces en las que recurre en exceso a las explicaciones, que no se conforma con contarnos el escenario por el que se mueven los protagonistas, sino que trata de situarlo en la historia para darle trascendencia. Pero también lo es que Dirk Pitt (el padre) se ha convertido en un compañero de tantas aventuras que, junto al bueno de Giordino, se le perdona casi todo.
Una novela entretenida, que seguro no descubre nada al lector, pero le servirá de distracción el tiempo que dure la novela. Por supuesto que no es el mejor libro de Cussler, contiene demasiados peros, mas logra atraernos de tal manera que en todo momento somos capaces de ser partícipes de la aventura. 

martes, 3 de septiembre de 2013

INQUIETUD EN EL PARAÍSO. Óscar Esquivias



Aunque a muchos les pueda resultar extraño, esta novela es la primera parte de una de las trilogías más sorprendentes, arriesgadas e inquietantes publicadas en castellano en las últimas décadas. Una trilogía con diferentes registros y que no deja de sorprender al lector en todo momento.
Desde el primer capítulo ("Dante en el Salón Rojo") el lector debe enfrentarse a su propio asombro, a la sensación de estar leyendo una historia que se va a romper de inmediato, fruto de un surrealismo que roza lo extravagante. 
Burgos, verano de 1936 Don Cosme, canónigo penitenciario de la catedral sostiene que el Purgatorio de Dante es una crónica real y que es posible acceder a él desde la mismísima Catedral de Burgos, para lo que está dispuesto a organizar una expedición que lo demuestre. Hasta ahí cualquiera se percataría de que la imaginación del autor le va a llevar por derroteros donde el absurdo, la fantasía y el humor se hacen dueños de la narración.
Pero sin tiempo para cerrar la boca se ve inmerso en otra historia que nada parece tener que ver con la anterior. Y es que estamos en el verano de 1936 y en la ciudad castellana se está preparando, con todo detalle, la sublevación contra la República
Ficción y realidad se dan la mano para construir una lectura absorvente y apasionante en la que todo se encuentra perfectamente entramado, sin fisuras ni añadidos que rompan el ritmo de la narración.
Y es que Óscar Esquivias logra dar con la clave para tener al lector en tensión durante los tres libros (la trilogía se completa con La ciudad del Gran Rey y Viene la noche), para aportarle las dosis suficientes de realidad y disparate como para que no caiga en el aburrimiento en ningún instante.
Una novela, como las dos que le siguen, fresca y subyugante, en la que no dejan de aparecer sorpresas que hacen cómplice al lector, de ofrecer señales para que éste siga uno u otro camino en su imaginación. Esquivias, que logró con este libro el Premio de la Crítica de Castilla y León, dibuja a la perfección el Burgos de los años 30, sus principales personajes y el ritmo vital de una ciudad de provincias. Hasta tal punto que el lector no tendrá ningún problema a la hora de imaginar todo lo que va sucediendo, desde los escenarios en que se mueven los personajes, hasta las características de cada uno de ellos.
Serán los personajes creados por el escritor burgalés los que verdaderamente engrandezcan la novela, desde el mencionado Don Cosme, hasta el general Dávila, encargado de inspirar el golpe militar en la región, pasando por el comandante Paisán, el doctor Albiñana, Rodrigo o Gorostiza. Personajes que tardarán mucho tiempo en apartarse de la memoria del lector, gracias a la maestría del escritor para incitar a éste y lograr que forme parte de la aventura, las aventuras, que se van desarrollando.
Y para aquellos que están un poco hartos de novelas sobre la Guerra Civil, una sola advertencia, este libro no tiene nada que ver con ella, aunque se desarrolle en sus páginas.

viernes, 23 de agosto de 2013

ENTRE LIMONES. Chris Srewart



Cuando allá por el año 2007 todo el mundo hablaba (y muy bien) de un libro publicado un año antes y escrito por un inglés que había decidido vivir en Andalucía, mi amigo Ian Gibson me hizo llegar, curiosamente editado por la misma editorial Almuzara, su novela Viento del sur en la que un inglés de Cornualles buscaba el sur por los parajes más dispares de la misma región española.
Como era de esperar, leí este último y dejé el primero para más adelante. Han ido pasando los años y debo destacar que siempre ha estado presente, tanto en las estanterías como en los comentarios de aquellos que emitían una leve sonrisa al nombrarlo. Fueron varias las ocasiones en que lo tuve en mis manos dispuesto a leerlo pero unas veces por unas cosas (por ejemplo terminar un libro de viajes y querer cambiar de registro) y otras veces por otras (descubrir que Chris Stewart había dejado el puesto de batería en Génesis que ocupó Phil Collins) el libro seguía intacto.
Y este mes, ¡por fin! llegó el momento de disfrutar de Entre Limones.  
Lo primero que debo resaltar es que no es un libro de viajes, ni mucho menos-no sé si fue una idea que yo me construí escuchando a quienes hablaban de él, o el hecho de que hablase de las memorias de un inglés en Andalucía me predispuso a pensar así-, son las memorias de quien sin pensárselo dos veces emprendió una aventura que, desde fuera, tuvo que parecer descabellada.
Lo segundo, en esta nueva edición ha desaparecido el subtítulo "Un optimista en Andalucía", lo cual es de agradecer, aunque tergiverse el título original, por que así el libro es mucho más sorprendente (al menos yo no me acordaba de ello hasta que me percaté que en casa iban a convivir las dos ediciones). 
En tercero, que ya desde la primera línea Chris nos abre las puertas a una experiencia fabulosa, valiente e inconsciente. Una experiencia de la que nos hace partícipes como si en todo momento conviviésemos con él, su mujer y todos aquellos que van asomándose sin necesidad de pedir permiso.
Entre Limones es un libro hermoso, tierno y divertido. No estoy de acuerdo con quienes lo describen como un libro de humor, aunque sí tiene, y mucho, humor, ironía y descripciones magníficas que nos permiten situarnos en todo momento. Es simplemente un libro fresco, un libro que nos pone de buen humor y nos permite ensoñar sin tener que dejarlo.
Chris Stewart no solo nos ofrece sus memorias por la Alpujarra granadina, sino que lo hace de una manera sobresaliente, con una narración ágil y sumamente elocuente. Sus grandes dosis de observación  le permiten describir con gran detalle, pero sin caer en la exageración, cada uno de los momentos, de los lugares y los encuentros con que tuvo que vérselas una vez asentado en "El Valero".
El autor logra mostrarnos la forma de vivir del entorno, la suya propia y la de sus vecinos, la manera de hablar e incluso de pensar. Y todo ello desde un punto de vista positivo, optimista, que logra que en más de una ocasión arqueemos las cejas en señal de asombro por cómo es capaz de enfrentarse a los "desafíos" que se le van presentando.
Una lectura agradecida, vital y, porque no, perfecta para cualquier momento y situación. Un entretenimiento que a pocos, lo siento por ellos, pasará inadvertida. 

miércoles, 19 de junio de 2013

CENTAUROS DEL DESIERTO. Alan Le May



Sí, a mi también me vino a la cabeza la película de John Ford y las imágenes de John Wayne y Natalie Wood. Debo reconocer que la película se encuentra dentro de ese reducido número de las que considero verdaderas joyas del cine, pero aún así tenía ganas de que fuese el factor narrativo y no el visual el que me hiciese revivir la historia.
Una novela perfectamente ambientada y en la que aparece reflejado todo el lejano Oeste: colonos, comanches, la caballería, comancheros, caballos, desiertos, armas... Y en la que la épica de los protagonistas, la búsqueda como obsesión, penetra en el lector al que hace participar desde que la familia Edwards es masacrada.
Será ese binomio antagónico entre esperanza y desesperanza el que genera una narración llena de fuerza, con unos personajes situados al filo de la navaja y de los que se puede extraer todo un estudio psicológico. Amos Edward y Martin Pauley muestran el camino, o los caminos, al lector para que este no pierda el más mínimo detalle, para que se introduzca en la aventura de encontrar a la pequeña Debbie.
Alan Le May construye una  novela de aventuras  con un estilo directo, sin más artificio que el necesario, que hará las delicias de quienes han crecido viendo el cine del Oeste, pero también a aquellos aficionados a las "novelitas" de Mallorquí y Lafuente Estefanía, por no hablar de quienes eran auténticos seguidores de Zane Grey.
Una novela de raza, que apasiona en todos los sentidos y que nos recupera ese género que durante muchos años ha estado señalado como menor. Por cierto, no perderse la presentación que Alfredo Lara López aporta al inicio del libro, en su mano está leérsela antes o después de la novela.

domingo, 2 de junio de 2013

LAS AVENTURAS DE HUCKLEBERRY FINN. Mark Twain



Recuerdo que, como lector casi adolescente, Las aventuras de Tom Sawyer me dejaron profundamente marcado. Descubrí un universo distinto al que el cine del Oeste americano me había dibujado y en el que junto a Tom aparecía su amigo "Huck" Finn. Así que no es extraño que sucumbiese, casi de inmediato, a unas nuevas aventuras alrededor de un río que para mí, a orillas del Duero, se convertía también en algo mítico. Hasta tal punto que, con otros amigos, imitamos al protagonista de Mark Twain y no dudamos en construir nuestra propia balsa como medio más fácil para buscar aventuras.
Ya lector adulto, recuerdo con nostalgia esas lecturas infantiles y juveniles y no dudo en volver a leer aquellos libros que dejaron una huella que aún no se ha borrado. Mismos libros y otras lecturas, no tanto por el paso del tiempo como por la nueva traducción de estos y la desaparición de aquel lenguaje infantil que trataba de acercarnos los "clásicos de aventuras" de la literatura universal.
Y que me perdonen Melville, Faulkner, Whitman, Steinbeck, Salinger, o incluso Allan Poe, pero para mí es Mark Twain el mejor escritor americano de todos los tiempos. Y Las aventuras de Huckleberry Finn el más destacado de todos sus libros y una obra maestra de la la literatura universal. 
Un libro de aventuras, entretenido, divertido y que deberíamos leer en más de una ocasión, capaz de trasladarnos a las aguas del Mississippi para presentarnos un mundo de amistad, libertad y supervivencia.
Mark Twain ha logrado que los lectores de muchas edades volvamos a vernos copilotando la balsa de Huckleberry Finn y Jim, que vivamos con intensidad su viaje y la búsqueda de libertad que lleva emparejado. Y todo gracias a ese perfecto manejo del lenguaje, la plena implicación de cada uno de los personajes que atestiguan la historia, el humor que parece despejar incluso los momentos más grises, la prosa ágil, acertada, que logra que nuestros ojos vuelen por la historia mientras nuestra mente recrea cada una de sus imágenes.
Puedo asegurar que más que volver a leer a Twain, he vuelto a disfrutar de una aventura, de un viaje en el que he sentido la brisa, he escuchado los sonidos del río y he cerrado los ojos al notar que el sol de la mañana me daba en la cara.
Por si todo fuera poco, como siempre recomiendo que se lea al final, esta edición de Mondadori de 2006 viene precedida de un fantástico prólogo de Roberto Bolaño. 

domingo, 31 de marzo de 2013

CALLE DE LOS LADRONES. Mathias Énard



Descubrí a Mathias Enard cuando me propuso, a través de su libro Habladles de batallas, de reyes y elefantes, volver a Estambul, a la Constantinopla de mayo de 1506, en compañia del pintor Miguel Ángel. Encontré un escritor brillante, que tenía bien claro lo que pretendía a la hora de escribir y, lo que es más importante, a la hora de pensar en el lector. Sus apenas 180 páginas me encantaron y me atraparon en una segunda lectura, más pausada y sosegada, que me demostraba que había encontrado ese narrador con el carisma suficiente para seguirle la pista. 
Han pasado dos años y, casi sin percatarme, he leído su nueva novela. Una narración vital, en la que, como en la anterior, el viaje acompañará a su protagonista y será una ciudad mediterránea donde se centre la historia. Estambul dará paso ahora a Tánger, en un primer momento, y Barcelona, después. Y el genio de Miguel Ángel Buonarroti cederá el testigo a Lajdar, un joven marroquí que nos indicará el camino por la calles de ambas ciudades a través de un viaje iniciático del que seremos testigos principales.
Hay mucho de juventud, de actualidad, de choque cultural; el joven protagonista conocerá de primera mano el fundamentalismo islámico mientras cantos de sirena le señalan cómo es el mundo occidental de la Europa del siglo XXI. Pero en su mente, y en su experiencia, se sentirán los distintos momentos de la llamada primavera árabe (las nuevas tecnologías le harán partícipe de lo sucedido en Túnez, Egipto, Siria o el mismo Marruecos), mientras no será ajeno a los movimientos de los "indignados" en España.
Enard construye una historia humana, donde los protagonistas van evolucionando bajo la influencia de sus circunstancias, una historia de amor y violencia en la que la pérdida de la inocencia será la puerta que hay que traspasar para ser testigo de lo que acontece.
Quizá lo más significativo, además de las vivencias de Lajdar, es que estamos ante una novela de difícil clasificación: hay mucho de novela negra, de aventuras y novela de iniciación. La intriga, el misterio que parece esconderse en la página siguiente crea esa atmósfera que nos sitúa en la primera de esas clasificaciones; las peripecias por las que pasa el protagonista son, a todas luces, componentes principales de la novela de aventuras; y ese viaje iniciático, de crecimiento personal, que recorre Lajdar, hace, junto con el multiculturalismo, una opción que el lector baraja desde las primeras páginas.
Hay además repetidas referencias a la literatura, desde la novela negra que lo acompaña durante buena parte de su vida, hasta esa literatura de viaje que nos aporta nombres como Paul Bowles, William Burroughs o Ibn Battuta. Pues será ese viaje el que actuará como el motor literario para que la novela cobre trascendencia a medida que se van sumando sus páginas.
Pero lo más significativo, además de que sea Lajdar quien nos hable en primera persona, es su evolución personal -y con él la de la narración-, desde un inicio lleno de picaresca que atrae al lector a ese universo exótico que a veces simbolizan ciertas ciudades de Marruecos y buena parte de hedonismo que parece caracterizarle, para convertirse posteriormente en una tragedia personal significativa. No tanto por la pérdida de sueños, sino por la resignación que trasmiten sus palabras (esa especie de pérdida de juventud que también transmite el final extraño de la llamada Primavera Árabe y los movimientos "indignados" de España) y la sensación de sentirse un apátrida.

miércoles, 27 de febrero de 2013

EL ABUELO QUE SALTÓ POR LA VENTANA Y SE LARGÓ. Jonas Jonasson



Por supuesto que el título es lo suficientemente provocativo como para que nuestros ojos se dirijan hacia él de inmediato. Por no hablar de la portada tan llamativa, aunque al principio permanecía oculta tras esa horrible faja que muchas editoriales se empeñan en colocar.
Una portada que intenta indicarnos lo que vamos a encontrar dentro, un personaje sugerente, divertido y locuaz: Allan Karlsson, quien al cumplir 100 años huye de la residencia de ancianos en la que vive para mostrar un mundo surrealista que invita a la carcajada mientras es capaz de construir dos historias paralelas llenas de ingenio y presteza narrativa.
Apta para todo tipo de lectores, la novela entrelaza historias y personajes de lo más variopinto, desde aquellos que representan lo más destacado del siglo XX, hasta quienes han nacido únicamente para esta narración. Lo mejor de todo es que no se conforma con crear una buena historia, sino que logra atar todos los cabos para que el lector descubra, sorprendido, que todo puede suceder ¡y de qué manera!
Jonasson logra en muchos momentos que permanezcamos frente al libro con la boca abierta, tardando unos segundos en asimilar las aventuras del protagonista. Y es que consigue encadenar una serie de episodios de manera magistral, haciendo al lector partícipe de una trama inteligente. Porque no estamos ante una lectura más, llena de tópicos y "gags" que completan la narración, es ésta la que  se autogenera para incitar al lector a ser copartícipe de cada uno de los acontecimientos, de esos momentos trascendentes en la historia del siglo pasado.
Tan faltos como estamos de novela de humor es de agradecer una lectura tan fresca y sorprendente, que logra mantener al lector atento en todas sus páginas gracias a una soberbia trama y a un final casi apoteósico.
Una novela que deja tan buen sabor de boca que días después de abandonar el libro no solo sigues relamiéndote, sino que cambia el gesto, esbozando una sonrisa, cada vez que recuerdas algunos de los instantes más lúcidos y divertidos de la obra. Sin duda alguna el mayor descubrimiento narrativo del año pasado fuera de nuestras fronteras, tanto por lo que nos cuenta, como por la manera de contarlo.