QUÉ LEO HOY:

QUÉ LEO HOY: Sugerencias, debate, crítica, opinión...

jueves, 30 de mayo de 2013

EL DÍA DEL ENTIERRO. Edith Wharton



Hay autores, o autoras como es este caso, a los que, a pesar de su importancia, los tengo demasiado encasillado, autores a los que solo los identifico, como lector, con un género determinado. Eso me ocurre con Edith Wharton, que a pesar de tener más de treinta novelas, algunas incluso leídas no hace mucho, siempre pienso en ella por sus libros de viajes: Viaje por Francia en cuatro ruedas, En Marruecos y Cuaderno de viajes: el viaje considerado como una de las bellas artes.
Son también numerosos los relatos en los que demuestra el perfecto dominio de la narración, la exploración de los personajes y una sátira inteligente y deliciosa.
En este pequeño relato y en apenas 65 páginas logra dibujar perfectamente al profesor Trenham, sus remordimientos, su doble moral y la falta de decisión ante los aspectos más importantes a los que se enfrenta. Un simple hecho, qué hacer con las cartas de su amante nada más fallecer su mujer, serán el desencadenante de una historia en la que mostrará su predilección por las relaciones entre sexos. Con una fina ironía y las palabras justas para describir lo que el lector debe ver ante él -desde los espacios hasta los movimientos de los personajes- dirige la acción desde la primera línea, dejando que únicamente a mitad de la narración exista un pequeño respiro de esa tensión que se produce El día del entierro de Milly, la mujer de Trenham.
Wharton ahonda en la importancia de la apariencias, de los entornos sociales y familiares que tanto marcaban el devenir de los acontecimientos de 1930, año en el que se edita por primera vez este relato. "¡Cómo lo complicaba todo el hecho de vivir en una comunidad pequeña y entrometida!" vendrá a decir su personaje principal cuando repasa sus actos adúlteros. Logra, además, traspasar la mente masculina de Trenham y mostrarnos una descripción psicológica perfectamente detallada. 
Un relato que entretiene, que a pesar de poderse leer de un tirón, hay un deseo irrefrenable de leerlo despacio, con tranquilidad, saboreando cada detalle, cada palabra que su autora ha escrito de manera meditada y concienzuda. 


miércoles, 29 de mayo de 2013

LOS JUEGOS DEL HAMBRE. Suzanne Collins



Acaba de llegar a mis manos Battle Royale y no puedo evitar acordarme de Los juegos del hambre. En ambas hay protagonistas juveniles que deben enfrentarse hasta que solo quede un superviviente.
Leí la novela de Suzanne Collins de un tirón, embelesado por la capacidad imaginativa de la escritora, por ese nuevo y oscuro mundo en el que la supervivencia venía marcada por el lugar de nacimiento. Sentí, como suele sucederme con las historias que de verdad me enganchan, cada una de las situaciones a las que se enfrentaban los protagonistas, en especial las de Katniss Everdeen, y cierta molestia cuando descubrí que era la primera parte de una trilogía y había que esperar a que las siguientes partes fuesen publicadas. Debo confesar que sí he leído En llamas, la segunda de las partes, pero no Sinsajo, el libro que cierra la serie.
No voy a decir que me ponía en la piel de la protagonista, ni siquiera de Peeta (ya no tengo edad para eso), pero sí me resultaba creíble toda la historia y mi imaginación iba dibujando, con enorme facilidad, cada uno de los pasajes que iban sucediéndose a medida que leía el libro.
De lectura fácil y sin las estridencias que a veces más que ayudar, logran que te aburras, la acción se va haciendo cada vez más intensa, lo que obliga a continuar la lectura para, cuanto menos, comprobar en qué acaba. Desde el momento que conoces que estás ante una trilogía,  sientes que por muy mal que se pongan las cosas, estas no van a ser fatales; por suerte no estuve sujeto a este encorsetamiento ya que no supe que la historia continuaba hasta que finalicé el libro.
A pesar de contener muchos tópicos y resolver algunas de las situaciones de la manera más fácil, no hay que quitar méritos a la autora por la capacidad de narrar, de atraer al lector hacia una historia llena de fuerza y, sin duda alguna, de una dureza extrema (defenderé siempre que se trata de una lectura para adolescentes creciditos y no para niños) en la que la muerte acompaña cada página.
Por cierto, acudí al cine para ver cómo contaban la historia, lo cual da una nota bastante elevada al libro, y salí más bien defraudado, ya que ni siquiera la elección de los protagonistas me pareció, en ningún momento, la acertada. Pero bueno, no voy a acudir al tópico que enfrenta al libro y al cine, sobre todo por que aquí es demasiado fácil.

martes, 28 de mayo de 2013

LA INVENCIÓN DEL AMOR. José Ovejero



No tengo nada en contra de las novelas románticas, al contrario, pero reconozco que no suelen ser novelas que me llamen mucho la atención, aunque confieso que me he llevado más de una sorpresa con ellas, agradable, por supuesto. Hay novelas de difícil catalogación en las que el amor es una parte fundamental de la historia y suelen llevar a engaño, tanto para bien como para mal, aunque no se podrían definir como románticas.
En esta ocasión debo decir que agradezco que la editorial Alfaguara no haya jugado con la palabra para intentar "colocar" la novela entre los, mejor dicho las, seguidoras del género. Y es que La invención del amor tiene mucho de amor, sí, pero de un amor que en nada se asemeja al que estamos acostumbrados a leer. 
Ganadora del "Premio Alfaguara de Novela 2013" la novela, narrada en primera persona, nos sitúa en un Madrid actual, demasiado actual, en el que el desencanto y la desesperación parece haberse adueñado de buena parte de la población, en especial de aquellos que rondan los cuarenta y han comprobado como nada se parece a lo que era hace  apenas cinco años. Y ahí encontramos a Samuel, el protagonista, que alardea de falta de compromiso y no creer en el amor, por eso ejerce y presume de su soltería. Será La invención del amor la que le permitirá huir de esa realidad gris y apagada.
José Ovejero nos presenta una novela inteligente, en la que nada es lo que parece, al menos en un principio, y en la que el protagonista logrará que participemos en el juego en el que él mismo se introduce, un juego que va creciendo y generando suspense tanto en el lector como en el propio Samuel. 
A través de unas descripciones acertadas, usando siempre las palabras justas, y unos diálogos que van perfilando cada uno de los acontecimientos, tanto presentes como pasados, el autor despliega giros inesperados y sorpresas narrativas que hacen que el lector sea parte incuestionable de la novela.
Caben destacar las palabras de Manuel Rivas, como presidente del jurado que otorgó el Premio Alfaguara, como la mejor manera de explicar lo que es el libro: "El Jurado quiere destacar que se trata de una historia de amor nada convencional, sorprendente, que surge a partir de una impostura y del poder y las posibilidades del azar. La novela también revela la fuerza transformadora de la imaginación y su capacidad para construir nuevas existencias."

EL GATO. Georges Simenon



Desde el momento que Acantilado anunció que iba a reeditar buena parte de la obra de Georges Simenon mi memoria rebuscó muchos de los títulos que en el pasado habían formado parte de la biblioteca familiar. Títulos en los que el comisario Jules Maigret nos acompañaba por uno de los espacios literarios más sugerentes de la novela policíaca europea.
Así que en el momento que salió el primero de los libros (lo hacía junto con Pietr, el Letón) no dudé un instante es elegirlo como mi próxima lectura. 
A las pocas páginas descubrí que estaba ante una de las novelas del autor belga que nada tenían que ver con Maigret y con cierto derrotismo aparqué el libro esperando un momento más adecuado para su lectura. 
Verlo bajo el montón de los libros pendientes me producía cierta desazón, pero siempre parecía encontrar otra lectura más apetecible. Y claro, llegó el momento en que, casi sin darme cuenta, volví a leer aquellas primeras páginas y, de inmediato, sucumbí a su lectura. A una lectura dura, descarnada, no por la prosa de Simenon, que creo que es más correcta e impactante que la que se ocupa del género policíaco, sino por la relación destructiva de sus protagonistas. Un relato en el que el crimen no es lo principal, pero sí lo serán sus consecuencias.
Una novela que despide tensión por todos sus poros, un conflicto que envuelve al lector que no tarda en luchar para no tomar partido por ninguna de las dos partes enfrentadas: Émile y Marguerite. Simenon logra construir una historia fuerte y vigorosa gracias a un perfecto retrato de los personajes, a ese juego psicológico en el que introducen también al lector. Ese juego que logra combinar, con notable maestría, el suspense y el temor sin tener que recurrir a lo macabro y lo desagradable.
El autor consigue retratar lo cotidiano desde todos sus aspectos, desde lo más banal e intrascendente, o al menos eso quiere que el lector crea a veces, hasta lo más sórdido y cruel. Así crea una atmósfera densa, llena de odio y enfrentamiento.
A través de poco más de 170 páginas el lector observa las escenas desde todos los ángulos posibles, dando la sensación de que puedes ver la misma imagen desde lugares distintos, como si cada protagonista hubiese narrado el mismo instante.

domingo, 26 de mayo de 2013

EL HUEVO DE ORO. Donna Leon



Guido Brunetti es uno de esos personajes, comisario de Venecia, que has visto crecer y evolucionar, tanto como hombre como policía. Y es que basta que se anuncie un libro nuevo de Donna Leon para que lo coloque el primero en la lista de los que tengo que leer casi de inmediato. Es cierto que con los años me gusta guardarlos como un tesoro y espero a una tarde aburrida o una noche sin sueño para hincarle el diente y sumergirme en su lectura casi de manera compulsiva.
Reconozco que el último de sus libros Las joyas del paraíso aún se mantiene sin tocar en mi biblioteca. Y no es porque La palabra se hizo carne me pareció el más flojo de los escritos por la autora, sino porque no era Brunetti su protagonista. No sé, estaba demasiado predispuesto en su contra, quizá estoy demasiado acostumbrado, o malacostumbrado, a descubrir cómo muchos escritores bajan  de calidad en cuanto abandonan los escenarios y los personajes que dominan.
Pero claro, ahora volvía a ser Brunetti (perdonenmé que repita su nombre, pero es que al hacerlo lo pongo a la misma altura que Carvalho, Wallander, Jaritos, Mock, Méndez, Montalbano, Bevilacqua y todos esos policías que han traspasado las páginas de los libros para convertirse en compañeros de historias humanas y llenas de realidad) y con él Vianello, Pucetti, Rizzardi, Elettra, su esposa Paola, sus hijos, Raffi y Chiara, y todos esos personajes "reales" que pueblan el universo veneciano de Donna Leon. Un universo que nos permite, a poco que prestemos atención a las descripciones que, libro tras libro, nos ofrece la autora, se hace tan presente que casi conocemos la Ciudad de los Canales sin haber estado allí físicamente.
Con grandes dosis de intriga y ese dominio sobre el ser humano (en especial sus bajas pasiones) El huevo de oro vuelve a convertirse en otro relato sobre la sociedad italiana en general, y de la veneciana en particular, una sociedad atrapada entre la crisis, la corrupción, la inmigración y la mafia en todos sus ámbitos. Una sociedad que se va dibujando a medida que la sienten los distintos personajes, que no pierden ocasión para sincerarse y mostrar todos esos males que la aquejan y que hacen aún más difícil la convivencia.
Hay, además, mucho de humanidad, incluso de ternura, no solo en el trato humano (del que destacaría la relación de todos los miembros de la familia Brunetti) de todos aquellos que van apareciendo, sino en cada una de las descripciones que tan bien maneja la escritora. Ese profundizar en cada uno de los personajes que aparecen aunque solo ocupen unas líneas, ese acercamiento a cada uno de los estamentos de la sociedad veneciana, han logrado que, casi sin enterarnos, hayamos conocido todos los ambientes y personajes más o menos sobresalientes de Venecia.
Aunque, sin duda alguna, lo que más destaca de Donna Leon es lograr una novela que invita a ser leída, con un ritmo creciente y una narración fluída, a partir de una trama dura en la que se despliegan todas las argucias que el ser humano es capaz de crear al margen de la ley. Los problemas cotidianos y la corrupción generalizada en todos los ámbitos hacen que Brunetti y su entorno se conviertan en un espíritu crítico de la sociedad italiana y europea.
Una novela que va creciendo según se avanza en la lectura, que parece sencilla e incluso intrascendente en un inicio y que, poco a poco, se va enmarañando hasta convertirse en una historia absorvente y penetrante.

jueves, 23 de mayo de 2013

EL TIEMPO ENTRE COSTURAS. María Dueñas



No lo voy a ocultar, este libro me llamaba poco la atención y no me apetecía nada su lectura. No era por el marketing encaminado al público femenino que creía se había hecho -salvo la novela de ciertos sellos editoriales catalogada como romántica no me da reparos leer todo libro que se me presente-, sino que simplemente no me llamaba nada la atención.
Pero resulta que alguien lo propuso para nuestro Club de Lectura y no quedaba más remedio que leerlo para luego sacarle el partido oportuno. Tampoco voy a negar que me encontraba predispuesto a hacer de abogado del diablo y rebatir las posibles opiniones positivas que se mostrasen sobre él.
Al comenzar la lectura descubro que el libro está muy bien escrito y que la historia parece llamativa. Y en el momento que Sira Quiroga, la protagonista, llega a Tetuán, la capital del protectorado en Marruecos, la lectura se acelera, se vuelve tan intensa que parece busque cualquier segundo para volver a sumergirme en ella, con el ansia de quien es incapaz de soportar lo que va a suceder a continuación.
La descripción de los ambientes (el Marruecos exótico que inunda todo), los distintos personajes (esa mezcla de realidad y ficción que engrandece la narración) y el ritmo creciente que va impregnando la historia (saber en qué va a acabar la protagonista) me seduce de tal manera que poco me importa la historia de amor y espionaje que se esconde entre sus páginas. 
Sí, reconozco que la prosa en sencilla, y que hay muchos tópicos prescindibles, y que la parte de espionaje me es indiferente, pero la fase de recuperación y superación de la protagonista, el juego de los movimientos políticos en el protectorado y El tiempo entre costuras (siempre en Marruecos) que da título al libro me dejaron lo suficientemente satisfecho como para poder decir que disfruté de la lectura.

miércoles, 22 de mayo de 2013

LAS HAZAÑAS DE SHERLOCK HOLMES. Adrian Conan Doyle y John Dickson Carr



No voy a negar que la profusión de imitadores o secuelas de Sherlock Holmes que durante estos últimos meses parece han invadido nuestros hogares casi han logrado sacarme de mis casillas. No sé, será que soy un nostálgico y me gusta respirar el ambiente del Londres Victoriano que despiden las novelas y relatos de Arthur Conan Doyle.
Pero hete aquí que un día descubro, casi sin buscarlo, pero amparado en el sello editorial de Valdemar, una obra desconocida para mi, y que en la firma aparecen los mismos apellidos del gran escritor inglés. No pude por menos que leer el prólogo e informarme que Adrian Conan Doyle era el hijo menor del escritor y que en connivencia con John Dickson Carr, escritor de novelas de misterio y gran seguidor de Sherlock Holmes, se habían embarcado, allá por los años cincuenta del siglo pasado, en escribir una serie de relatos lo más parecidos  a los escritos por Conan Doyle padre.
Los amplios conocimientos de ambos, las continuas correcciones y la veneración que sentían por el escritor, han logrado que los seis relatos que aparecen aquí se hayan reeditado continuamente desde entonces y sean considerados como los más cercanos a la pluma del propio Arthur Conan Doyle. La forma de expresarse, tanto Holmes como Watson, el uso de determinados apelativos, la elección de las tramas y la perfecta narración de cada uno de ellos logra que apenas te des cuenta de que los habitantes de Baker Street aparezcan creados por otras manos.
Intriga e insolencia, misterio y giros casi pedantes, Holmes y Watson, misterio y observación. Todo se mantiene como si en verdad la mano de Sir Arthur estuviese tras estas casi doscientas páginas.
Seis relatos que harán las delicias de los amantes del género, en especial aquellos que lo son de Sherlock Holmes, pues se mantiene toda la esencia, la estética y el ambiente que despiden. Además, y seguro que algunos se darán cuenta de inmediato, los relatos están basados en referencias que el propio Watson ofreció en la obra original, en aquellas  cuatro novelas y  cincuenta y seis historias cortas.
Unos relatos, o historias de pequeño tamaño, intensas, que parecen capítulos sacados de nuevo de la memoria del Doctor Watson y que se leen con soltura y atención, logrando que el lector tenga que desplegar todo el interés para que nada se escape, o al menos para lograr entender cada una de las frases y comentarios que lleva a cabo Sherlock Holmes.
No es Sir Arthur Conan Doyle, pero tras las primeras líneas de cada historia parece que carece de importancia, o al menos pasa a segundo plano.