QUÉ LEO HOY:

QUÉ LEO HOY: Sugerencias, debate, crítica, opinión...

viernes, 12 de diciembre de 2014

EL MONSTRUO DE HAWKLINE. Richard Brautigan



De Richard Brautigan apenas sabía algo más que el título de su obra más emblemática La pesca de la trucha en América (aunque la editorial Blackie Books ha publicado En azúcar de sandía y Un general confederado de Big Sur) y un rápido vistazo de su manera de escribir.
Pero claro, me encuentro con un título demasiado sugerente como para que pasara inadvertido. No tanto las primeras palabras del título como sí de "un western gótico" que, de inmediato, descubrí que pertenecían al título original. Para colmo el primer párrafo dejaba entrever que no el interior estaba a la altura:
"Estaban agazapados con su rifles en el piñal, observando cómo un hombre enseñaba a montar a caballo a su hijo. Era verano de 1902 en Hawai.", fue todo uno.
¿Un western gótico? ¿En Hawai? No pude evitar sentir ese conquilleo que aparece muy de vez en cuando y que suele augurar lecturas diferentes y señaladas,  libros que suelen contar algo más que una historia al uso.
Richard Brautigan construye un libro en pequeñas dosis, breves capítulos que nos van llevando de la mano por la trayectoria de Cameron y Greer, dos pistoleros que desde la primera página logran que nos pongamos de su parte. Dosis perfectas, ajustadas, como si cada palabra, cada párrafo fuesen necesarios, como si cada capítulo se hiciese imprescindible al unirlo al anterior y al posterior, como si cada uno se correspondiese con una inspiración o una espiración.
No hay duda que hay mucho de surrealismo, de situaciones descabelladas, hasta tal punto que raro será el capítulo, por mu breve que sea que no despierte por igual sorpresa y sonrisas. Brautigan logra la complicidad del lector con un humor que antes que buscar el golpe cómico o la risa fácil consigue crear un ambiente en el este sea tan imprescindible como lo son los distintos personajes.
Aunque sin duda alguna, el mayor logro de la novela radica en los silencios, en aquello que el escritor no ha escrito, en lo que el lector no ha leído y es que en la historia pasan muchas más cosas de las que se cuentan, hay imágenes sin explicaciones que se dibujan con una claridad que engrandece, aún más si cabe, la novela.
Y claro, todo lo consigue Brautigan con una prosa sencilla y un lenguaje nada complejo, con presentaciones y descripciones escuetas, dejando que sea el lector el que complete muchos de los escenarios y las situaciones. Una lectura ágil y sugerente que atrapa de principio a fin y que permite disfrutar de la lectura mientras se es partícipe de una aventura descabellada y entretenida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario